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El rol de WWF Bolivia en relación a infraestructura sostenible

Pescadores en la Amazonia

En la cuenca del río Madera, WWF Bolivia apoya la investigación y difusión de información técnica relacionada a los posibles impactos que puedan generar en territorio boliviano la construcción de las represas de Jirau y Santo Antonio sobre el río Madera en Brasil.

Este trabajo se realiza en coordinación con el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD por su sigla en francés), la Asociación FaunAgua, el Grupo Nacional de Trabajo para la Participación (GNTP) y la Fundación Reciprocidad.

Con fondos de WWF Reino Unido / DfID y WWF EE.UU. / Fondo Blue Moon, estas acciones se emprenden con miras a proveer insumos para que los actores involucrados incidan en tomadores de decisiones con el fin de minimizar los impactos negativos y promover el desarrollo de una infraestructura energética sostenible en la Amazonia boliviana.

A través de la difusión los resultados de las investigaciones referidas a potenciales impactos en la hidrología, la pesca y la salud de la población local, se espera que todos los actores puedan explorar conjuntamente los pro y contra, apoyando un proceso de toma de decisiones informado, democrático y participativo a través de un diálogo productivo y transparente que compatibilice los múltiples intereses involucrados, visando un desarrollo sostenible con el medio.

Antecedentes: las represas del Madera

A partir de 2001 se puso en evidencia el interés del Gobierno Brasileño en construir un complejo hidroeléctrico para la generación de energía en el Río Madera, como parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Este proyecto del complejo hidroeléctrico tiene como objetivo la generación de energía para la región y para el sistema interligado basileño, además de impulsar la navegación regional en una longitud de 4.225 Km. Este proyecto consiste en:
  • la construcción de cuatro represas: Jirau y San Antonio en el lado brasileño, Guayaramerín como emprendimiento binacional y Cachuela Esperanza en Bolivia
  • la ejecución de estas represas permitirá la operación de esclusas para navegar el Río Madera y sus afluentes, lo que supone la eliminación de una zona de cachuelas que “interrumpen” la navegación
  • la operación de puertos en la hidrovía de los ríos Madera-Guaporé-Beni-Madre de Dios (Brasil-Bolivia-Perú).
El Gobierno del Brasil ha decidido emprender la construcción de las dos represas del lado brasileño, con las que se pretende alcanzar una capacidad de producción conjunta de 6.450 MWh para beneficiar a gran parte de la población de ese país.

Toda vez que las licencias otorgadas por el Gobierno del Brasil para la construcción de las represas no contemplan los potenciales impactos ecológicos, socioeconómicos y ambientales en Bolivia, se produjeron reacciones por parte del Gobierno Boliviano y de la sociedad civil potencialmente afectada.

Economía pesquera amazónica boliviana podría verse afectada por inminente construcción de represas

Un pescador sosteniendo un tambaquí.

El estudio llevado a cabo recientemente por la Asociación FaunAgua, en colaboración con WWF, presentado a una comisión gubernamental boliviana del más alto nivel, arrojó contundentes resultados en cuanto al impacto que podrían tener las represas de Jirau y San Antonio sobre el Río Madera en Brasil en la economía pesquera y en la seguridad alimentaria de los pobladores de la Amazonia boliviana.

El estudio informa que el pescado amazónico forma parte de la dieta de unas 950.000 personas del país, y que unos 155.000 pobladores ribereños de los departamentos de Beni, Pando, Santa Cruz, Cochabamba y La Paz realizan pesca de subsistencia, además de la existencia de 16.000 pescadores comerciales que generan un movimiento económico anual de $us 4.000.000 (por unas 3.200 toneladas métricas anuales de pesca comercial).

El estudio también indica que este aprovechamiento pesquero actual representa apenas el 10% del potencial pesquero de la Amazonia boliviana, que podría llegar a representar hasta el 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

Las especies de peces amazónicos que más se pescan comercialmente en la actualidad son el sábalo (Prochilodus nigricans), el surubí (Pseudoplatystoma fasciatum), el bacalao (Brachyplatystoma filamentosum) y el tambaquí (Piaractus brachypomus). De estas especies pescadas comercialmente, el 80% son migratorias, es decir que migran primero río arriba (desde Brasil hacia Bolivia) para desovar, y posteriormente retornan en dirección contraria para desarrollarse.

Pese al sistema de traspaso de peces que se tiene pensado incluir en dichas represas, esta migración - vital para la supervivencia de estos peces - se vería disminuida en un 60 a 100% con las represas, que se convertirían en obstáculos a estos hábitos migratorios.

Las recomendaciones finales del estudio llaman la atención sobre tres aspectos fundamentales:
  • las políticas nacionales de energía hidroeléctrica deberían contemplar, además de los aspectos económicos, los aspectos ecológicos y socio-culturales;
  • las represas deberían situarse preferentemente río arriba del rango de distancia de la migración de los peces amazónicos;
  • las represas pequeñas tienen un menor impacto socio-cultural y ambiental que represas grandes como las que se tienen previstas para Jirau y San Antonio, sobre el Río Madera.