El estudio llevado a cabo recientemente por la Asociación FaunAgua, en colaboración con WWF, presentado a una comisión gubernamental boliviana del más alto nivel, arrojó contundentes resultados en cuanto al impacto que podrían tener las represas de Jirau y San Antonio sobre el Río Madera en Brasil en la economía pesquera y en la seguridad alimentaria de los pobladores de la Amazonia boliviana.
El estudio informa que el pescado amazónico forma parte de la dieta de unas 950.000 personas del país, y que unos 155.000 pobladores ribereños de los departamentos de Beni, Pando, Santa Cruz, Cochabamba y La Paz realizan pesca de subsistencia, además de la existencia de 16.000 pescadores comerciales que generan un movimiento económico anual de $us 4.000.000 (por unas 3.200 toneladas métricas anuales de pesca comercial).
El estudio también indica que este aprovechamiento pesquero actual representa apenas el 10% del potencial pesquero de la Amazonia boliviana, que podría llegar a representar hasta el 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Las especies de peces amazónicos que más se pescan comercialmente en la actualidad son el sábalo (Prochilodus nigricans), el surubí (Pseudoplatystoma fasciatum), el bacalao (Brachyplatystoma filamentosum) y el tambaquí (Piaractus brachypomus). De estas especies pescadas comercialmente, el 80% son migratorias, es decir que migran primero río arriba (desde Brasil hacia Bolivia) para desovar, y posteriormente retornan en dirección contraria para desarrollarse.
Pese al sistema de traspaso de peces que se tiene pensado incluir en dichas represas, esta migración - vital para la supervivencia de estos peces - se vería disminuida en un 60 a 100% con las represas, que se convertirían en obstáculos a estos hábitos migratorios.
Las recomendaciones finales del estudio llaman la atención sobre tres aspectos fundamentales:
El estudio también indica que este aprovechamiento pesquero actual representa apenas el 10% del potencial pesquero de la Amazonia boliviana, que podría llegar a representar hasta el 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Las especies de peces amazónicos que más se pescan comercialmente en la actualidad son el sábalo (Prochilodus nigricans), el surubí (Pseudoplatystoma fasciatum), el bacalao (Brachyplatystoma filamentosum) y el tambaquí (Piaractus brachypomus). De estas especies pescadas comercialmente, el 80% son migratorias, es decir que migran primero río arriba (desde Brasil hacia Bolivia) para desovar, y posteriormente retornan en dirección contraria para desarrollarse.
Pese al sistema de traspaso de peces que se tiene pensado incluir en dichas represas, esta migración - vital para la supervivencia de estos peces - se vería disminuida en un 60 a 100% con las represas, que se convertirían en obstáculos a estos hábitos migratorios.
Las recomendaciones finales del estudio llaman la atención sobre tres aspectos fundamentales:
- las políticas nacionales de energía hidroeléctrica deberían contemplar, además de los aspectos económicos, los aspectos ecológicos y socio-culturales;
- las represas deberían situarse preferentemente río arriba del rango de distancia de la migración de los peces amazónicos;
- las represas pequeñas tienen un menor impacto socio-cultural y ambiental que represas grandes como las que se tienen previstas para Jirau y San Antonio, sobre el Río Madera.
